Es la que en sus restaurantes se saborean insospechadas delicias francesas con acentos caribeños.
Para ir desde Anguilla hay que volver en ferry a St. Martin, a Marigot (también hay un servicio directo a Philipsburg), y desde aquí, en taxi al aeropuerto.
Entre 1784 y 1878 perteneció a la corona sueca, cuando una ola de incendios y huracanes la llevó a vendérsela a su primer ocupante: Francia.
Por un largo período, esta réplica en miniatura de la Costa Azul quedó sumida en el olvido hasta que un campo de cabras sirvió de pista de aterrizaje al avión de Rémy de Haenen, considerado el padre del turismo de St. Barth. Se cuenta que este aventurero fue el primero en llegar en calidad de visitante, hecho que tuvo lugar un día despejado de 1945, y ahí quedó atrapado por su belleza tropical.
Muy cerca de Gustavia, la capital, el hombre hizo construir el primer hotel de la isla: Edén Rack. Erigido sobre un peñón de la bahía de Saint-Jean, funcionó primero como residencia particular de Haenen, donde en los 50 recibía a sus amigos Greta Garbo y Howard Hughes.
Los años 60, aportaron a los Rockefeller y Rothschild y, diez años después, a los Onassis a bordo de su yate Cristina. St. Barth se configuró como destino de elite y Edén Rack fue la parada predilecta.
En nuevas manos desde 1995, y miembro de la cadena Relais Chalteaux desde 2001, el hotel cuenta hoy con 34 exclusivas suites. De ellas se destacan las de categoría diamante, construidas sobre la roca misma, con una inmejorable vista del mar. La novedad son las dos villas de lujo Nina y Rackstar. La primera, de estilo escandinavo, tiene galería de arte, piscina privada con vista al océano, uno de sus baños revestido con venecitas de oro blanco y un Mini-Cooper a disposición del huésped.
El barrio de Saint-Jean, conviven restaurantes con tiendas francesas, para paseo y, si se quiere, hacer algunas compras.
Los que sienten necesidad de consumir pueden seguir el recorrido urbano por sus angostas calles con pintorescas casis, deleitarse con un tentempié en La Creperie, o tomar un cafe frente al puerto, donde amarran yates de ensueño con banderas multinacionales.

Cómo llegar
a Anguila:
En Ferry
En St. Martin: Teléf.: 00590-590-87-5906. Todos los días, cada 45 minutos sale un ferry desde la terminal de Marigot, hacia la de Anguilla., llamada Blowing Point Ferry.  El viaje dura 25 minutos, y el último barco parte desde Marigot a las 19 hs. 
Quienes deseen viajar a St. Barth desde Anguila, pueden tomar el ferry directo a Philipsburg. Tarda 45 minutos. En Sint Marteen y desde allí volar a St. Barth. Tener en cuenta que las frecuencias de esta ruta son menos que la de Marigot.

En avión
Anguilla Air Services
Es la unica compañia que ofrece vuelos diarios entre St. Maarten y Anguilla.



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